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Eran las 4:44 p.m. del 9 de agosto de hace 25 años y se abrían las puertas del partidor que llevarían a la gloria a un caballo que no solo marcó historia en la hípica peruana, sino que se convirtió mientras estuvo en las pistas de Monterrico, en el engreído de la afición peruana.

El 18 de julio del 2010, Carlos Javier Herrera ganó el Campeonato Internacional de Jockeys Perú-Chile que se realizó en el Hipódromo de Monterrico y fue sin duda uno de los momentos más inolvidables de su exitosa carrera. Pues a tres días de cumplirse 7 años de ese laureado triunfo, el menor de los Herrera consiguió hoy algo que no muchos jinetes lograron en el Coloso de Surco, es decir, ganar su carrera número mil en las pistas de Monterrico.

Cuando un ya lejano 24 de noviembre del año 1985, un adolescente de solo 15 años llamado Edwin Talaverano se apilaba a la silla del caballo Vis a Vis, un ligero pupilo del stud Couet y llegó entre los últimos, quizàs nunca imaginó que con este mismo ejemplar dos meses y días después, conseguiría si primer triunfo. Pero lo que jamás estuvo en su cabeza es que casi 32 años después, una tarde del 25 de junio del 2017 iba a conseguir un triplete clásico y ganar la prueba principal de ese día, el Clásico Jockey Club del Perú (G1 – 2400m) con un caballo llamado Kodiak Boy y que pertenecería a los colores del mismo stud con que obtuvo su primer triunfo, es decir, el Couet.

El “Clásico Augusto Bernardino Leguía y Salcedo” empezó a disputarse desde 1908, en el recordado Hipódromo de Santa Beatriz y bajo el mandato de Carlos II Watson como Presidente del Jockey Club de Lima.

Los libros dan cuenta de que la primera participación peruana en el Gran Premio Internacional Carlos Pellegrini se dio en 1961, con la actuación de los jinetes Adolfo Sánchez (6º con el argentino Sobresalto), Juan Camoretti (15º con el argentino Motor) y del caballo Parsing (último).

La historia nos cuenta que nuestro país puede darse el lujo de decir que ha ganado por delivery, y hasta en tres ocasiones, el GPI Carlos Pellegrini (G1 – 2.400 m, césped), la prueba máxima del turf argentino y una de las competencias más importantes del turf sudamericano.

Arcadia, California. Rafael Bejarano volvió a hacer noticia el fin de semana en los Estados Unidos cuando llevó al éxito, por segundo año consecutivo, al destacado Goldencents en la Breeders’ Cup Dirt Mile (G1), lo que le permitió alcanzar su quinto triunfo en la millonaria y mundialmente famosa serie hípica.

Cuando se haga un listado de los recientes grandes caballos que destacaron en la hípica peruana, el nombre de Zeide Isaac (USA, Freud) va a estar entre los primeros, sin ninguna duda. Por su nobleza, por su entrega, por todo lo que dio en las pistas y la forma cómo representó a la hípica peruana en el exterior, se ganó su sitio en la historia reciente de nuestro turf.

Los hinchas de Universitario de Deportes, lo recuerdan casi con devoción. Los del Sporting Cristal, como un verdugo. Era el 19 de noviembre de 1995 y se jugaba el clásico moderno entre cremas y celestes por el octogonal de ese año. El Nacional reventaba de gente y explotó más a los 74 minutos cuando Alex Rossi, el delantero brasileño que jugaba para los de Odriozola anotaba el 2-0 definitivo.

Habrá que ir acostumbrándonos a oír o leer seguido el nombre de VALIANT EMILIA (Pegasus Wind), la valiente yegua peruana que viene de ganar hace unos días el Clásico César A. del Río (G3 – 2.000 m), clasificando a la Breeders’ Cup Distaff (G1 – 2.000 m) de octubre próximo. Necesario es entonces ir conociendo los orígenes de la próxima representante nacional en la millonaria justa estadounidense.

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