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Lunes, 06 Enero 2020 20:00

Y un día, Pablo Falero colgó las botas y la fusta

Escrito por  Perú Hípico
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Montevideo, Uruguay. "Voy a darle al caballo de carreras la calidad de vida que él me dio a mí”. La frase, dicha con voz entrecortada y lágrimas a punto de brotar, fue de Pablo Gustavo Falero, el virtuoso látigo uruguayo, en su última declaración pública como jinete, 38 años después de haber iniciado un sueño que lo llevó a ser inmortal para la hípica.

Una ceremonia emotiva hasta lo más profundo, que coronó la jornada internacional del 6 de enero en el Hipódromo Nacional de Maroñas, que contó con la presencia del Presidente electo de Uruguay, Luis Lacalle Pou, quien reconoció su admiración por el consagrado jinete.

Maroñas, ese recinto que catapultó al estrellato al jockey de Colonia, aquella pequeña ciudad que vio nacer los sueños de un adolescente, que se enamoró ‘a primera vista’ del caballo de carreras, al que aprendió a entender, a querer y a respetar, para formar ese binomio casi perfecto que se hizo conocido en toda la región.

Un total de 9.580 carreras ganadas en diversos hipódromos del continente, 16 estadísticas entre Palermo y San Isidro, 11 Olimpia de Plata y un nombre que se hizo referente para los cientos de jockeys que fueron saliendo de las escuelas, buscando imitar el estilo pausado, la sangre fría, pero por encima de todo, el respeto hacia el rival, a manejar las emociones y entender que más allá de una carrera, lo que está en juego es la vida misma.

Lo sintió Pablo Falero en carne propia cuando una seria rodada estuvo a punto de cambiar su futuro. Fue en 1998. Un accidente en la mañana de aprontes acabó con una múltiple fractura en la cervical, una operación de 9 horas y más de 5 meses de rehabilitación. Un hecho que marcó un antes y un después en su trayectoria y en el Deporte.

La estrella de la fusta regresó y esa misma tarde ganó un G1, luchando hasta el final, derrochando su elegante estilo y venciendo por la mínima diferencia. Un triunfazo que arrancó los gritos más desaforados de la afición burrera en el Hipódromo de San Isidro y que, seguramente, aun se escucharán como el eco más dulce cuando se hable de ‘Aladino’ o de ‘Fa-Fa’, como se le gritaba desde la tribuna.

 

Pablo Gustavo Falero se retiró por todo lo alto, levantando el disco del Ramírez 2020 y el cuadro que enmarcaba la chaquetilla con la que debutó en las pistas, una camiseta que cuenta una gran historia. La de uno de los más talentoso y queridos jinetes de los últimos tiempos. Una leyenda que ahora empezará a escribir un capítulo más en su vida, como entrenador de caballos y donde, seguramente, también brillará con luz propia.

 

 

Foto: Gustavo Duprat

Visto 117 veces Modificado por última vez en Martes, 07 Enero 2020 13:08