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Jueves, 29 Noviembre 2018 12:19

La historia del purasangre de Donald Trump que nunca corrió

Escrito por  Julio Guimaraes
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Buenos Aires, Argentina (Tomado de www.donguima.com). Los líderes del G20 comenzaron a llegar a Buenos Aires y la mayoría se hospedará en hoteles, aunque no se descarta que alguno pase por las embajadas de sus países. Como el príncipe Mohammed bin Salman, sospechado del asesinato del periodista de The Washington Post Jamal Khashoggi, ocurrido en octubre último en Estambul.

Mohammed bin Salman es el príncipe heredero de Arabia Saudita e hijo del rey Salmán bin Abdulaziz, que no tiene mucho gusto por los caballos como si lo tenía el mocarca anterior. No obstante, uno de los hermanos de Mohammed posee SPC en Riyad.

Donald Trump será el líder más buscado junto con Putin. Ambos apellidos tienen correspondencia con caballos de carreras.

The Washington Post publicó hace un tiempo que el presidente norteamericano tuvo un puro que nunca llegó a correr. La historia, aunque negada por el mandatario, relata que un gran jugador en los casinos de Trump -Robert LiButti_ le ofreció al presidente venderle su caballo llamado, Alib, en US$ 500.000 con el justificativo de que el animal tenía potencial para ganar la Triple Corona y era hijo del gran Raise A Native. Corría 1988.

Robert LiButti era un comerciante corpulento, fanfarrón, a veces abrasivo, que se llevaba bien con Trump.

El CEO del casino donde Libutti ya había perdido 11 millones de dólares en apuestas entendió que era una buena inversión para mantener como cliente a ese gran jugador e impulsó el negocio.

Dice la crónica que Trump miró las fotos del caballo con desdén y puso una condición antes de comprar: cambiarle el nombre a Alibi por el de DJ Trump. El acuerdo se selló a bordo de un helicóptero Super Puma de color negro con un apretón de manos mientras volaban por New Jersey.

Pero poco más tarde Trump (el humano) prometió pagar sólo 250.000 dólares porque entendió el resto lo cubrirían con los derechos por usarse su nombre, al que Trump cotizaba entonces en un cuarto de millón.

El plan era que el caballo se ejercitara en Ocala durante varios meses bajo la mano del legendario entrenador Allen Jerkens para ganar impulso antes de la Triple Corona.

Unos días antes de que D.J. Trump tuviera que viajar hacia el Norte, según cuenta el Washington Post, un virus atacó su establo. El caballo no parecía estar enfermo pero el entrenador Jerkens recomendó posponer su entrenamiento por unas pocas semanas. Si el caballo entrenaba, dijo el preparador, sería riesgoso y posiblemente lo llevaría a la muerte.

Trump estaba impaciente. Quería que su caballo avanzara en los vareos. El diario cuenta que Trump ordenó que corriera igual, pero en su último entrenamiento el caballo se lesionó. Los veterinarios detectaron una disminución del flujo sanguíneo en las manos y recomendaron un procedimiento drástico: amputar ambos cascos.

La historia escrita en un libro por Jack O'Donnell, que ocupó el cargo de presidente del Trump Plaza Hotel and Casino, cuenta que conocido el episodio Trump decidió no pagar el cheque.

Putin también es el nombre de un caballo irlandés. Tiene 10 años, corrió 137 veces y ganó en 12 oportunidades.

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